La barrera es tan frágil entre lo ético y lo legal, que a veces los comunicadores por falsos paradigmas de la liviandad post moderna, la saltamos de forma tan irresponsable que causamos terribles sufrimientos a quienes supuestamente debemos “ayudar” a tener mejores formas de vida. El caso #3 planteado en el texto “Oficio de equilibristas”, de la cobertura noticiosa hecha en alianza entre “El Tiempo” y “CityTV”, por un periodista para desenmascarar la discriminación que sufrían cinco niños con SIDA.
La noticia fue tratada de tal manera que ahondo los hechos discriminatorios hacia los niños porque el SIDA asusta, excluye y mata de soledad; sobre todo cuando quienes tienen esta enfermedad comparten el aula con nuestros hijos. Estimados compañeros todos sabemos que la enfermedad no se transmite por la cotidianidad casual, sin embargo preguntémonos si sabemos que algún compañero de nuestros hijos tiene la enfermedad, cómo reaccionaríamos. Con miedo por supuesto porque la muerte ríe, come, juega, se abraza y se pelea con quienes más amamos. Ese miedo debemos superar y dejar esos seres humanos existir lo que les queda en el mayor ambiente de normalidad. Volvamos a cuestionarnos y si uno de esos niños casi sin glóbulos blancos fuera nuestro hijo, qué haríamos ante el rechazo y la exclusión permanente, por el miedo, la ignorancia y la animadversión personal que genera la enfermedad.
Quien supuestamente desenmascaraba causo dolor a las familias convirtiendo a seres comunes en villanos y a niños en verdugos. Como manejar este tipo de noticias hasta donde los periodistas en temáticas humanad tenemos que aprender a maquillar las circunstancias, para que las fuentes aún sin pedirlo puedan mantener el anonimato.
Este es un llamado a defender al ser humano desde la comunicación y a jamás señalarlo por sus diferencias desde ella, este es un llamado para que ante todo una conducta profundamente ética guíe nuestra relación con la vida, sus manifestaciones y diferencias.
En el mundo existen casos similares al sucedido en Colombia, hasta cuándo vamos a seguir sembrando morbo en nombre de mayor consumo de nuestro medio.
Recordemos que si vemos las circunstancias en macro yo soy tú; y, tú eres yo, donde acabará el flagelamiento al humanismo que día a día se escapa por los drenajes del consumo insidioso…
La noticia fue tratada de tal manera que ahondo los hechos discriminatorios hacia los niños porque el SIDA asusta, excluye y mata de soledad; sobre todo cuando quienes tienen esta enfermedad comparten el aula con nuestros hijos. Estimados compañeros todos sabemos que la enfermedad no se transmite por la cotidianidad casual, sin embargo preguntémonos si sabemos que algún compañero de nuestros hijos tiene la enfermedad, cómo reaccionaríamos. Con miedo por supuesto porque la muerte ríe, come, juega, se abraza y se pelea con quienes más amamos. Ese miedo debemos superar y dejar esos seres humanos existir lo que les queda en el mayor ambiente de normalidad. Volvamos a cuestionarnos y si uno de esos niños casi sin glóbulos blancos fuera nuestro hijo, qué haríamos ante el rechazo y la exclusión permanente, por el miedo, la ignorancia y la animadversión personal que genera la enfermedad.
Quien supuestamente desenmascaraba causo dolor a las familias convirtiendo a seres comunes en villanos y a niños en verdugos. Como manejar este tipo de noticias hasta donde los periodistas en temáticas humanad tenemos que aprender a maquillar las circunstancias, para que las fuentes aún sin pedirlo puedan mantener el anonimato.
Este es un llamado a defender al ser humano desde la comunicación y a jamás señalarlo por sus diferencias desde ella, este es un llamado para que ante todo una conducta profundamente ética guíe nuestra relación con la vida, sus manifestaciones y diferencias.
En el mundo existen casos similares al sucedido en Colombia, hasta cuándo vamos a seguir sembrando morbo en nombre de mayor consumo de nuestro medio.
Recordemos que si vemos las circunstancias en macro yo soy tú; y, tú eres yo, donde acabará el flagelamiento al humanismo que día a día se escapa por los drenajes del consumo insidioso…

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